martes, 18 de agosto de 2009

1. El cambio climático es un hecho sin precedentes

El cambio climático es un hecho. En el siglo XX, la temperatura promedio de la superficie de la tierra aumentó 0,6 grados centígrados, el nivel del mar subió entre diez y veinte centímetros, los glaciares se retiraron en proporción significativa en casi todas partes, la violencia de los ciclones aumentó en el Atlántico Norte y se registraron más fenómenos climáticos extremos, como tormentas, inundaciones y sequías.

No se trata de variaciones periódicas (como por ejemplo el fenómeno “El Niño”), sino de cambios profundos a largo plazo que expresan un importante desequilibrio global del sistema climático. El motor de estos desequilibrios –el aumento en la temperatura promedio de la superficie– ha alcanzado niveles sin precedentes en como mínimo los pasados mil trescientos años. Este aumento está fuertemente relacionado con otro fenónemo, en ese caso sin precedentes en los pasados 800 mil años: el incremento en la concentración atmosférica de carbono, bajo la forma de gas carbónico y metano –dos gases cuya contribución al efecto invernadero ha sido firmemente demostrado desde hace tiempo por la física.

La explicación del calentamiento global actual con el aumento en las emisiones de gas invernadero es fiable en un 90% y ya no es objeto de objeciones creíbles a nivel científico. Está claramente probado que el calentamiento global actual no tiene precedentes y difiere radicalmente de otras fases de calentamiento global que la tierra ha conocido a lo largo de su historia. En el curso de los periodos interglaciares del pasado, las variaciones naturales en la posición de la Tierra en relación con el sol, o de la actividad solar, crearon un calentamiento. Éste favoreció el desarrollo de la vida y redujo la absorción de CO2 por los océanos, y tal desarrollo condujo, a su vez, a un aumento de la concentración atmosférica de CO2, que acentuó aún más el calentamiento global. Hoy en día, la cadena de causalidad se ha invertido: los factores naturales sólo explican una parte muy limitada del calentamiento global (aproximadamente del 5 al 10 por ciento); la parte esencial del aumento actual surge directamente de un rápido aumento en las concentraciones atmosféricas de CO2 y metano, debido a las actividades humanas. Dicho en otros términos: mientras el cambio climático causaba el aumento del efecto invernadero, el aumento actual del efecto invernadero provoca directamente el cambio climático.

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